El corazón, un órgano delicado que debe cuidarse

Es contradictorio, pero un músculo que da vida bombeando la sangre a través de los vasos sanguíneos del organismo para suministrarle oxígeno y nutrientes, puede ser también la falla corporal que provoque la muerte de una persona. Así de vital es el corazón.

Este tiene el tamaño del puño de cada persona y mantiene el movimiento de la sangre en el cuerpo dentro un circuito cerrado de flujo sanguíneo. Probablemente cause impacto saber que el corazón lata, en promedio, 80 veces por minuto, unas 115 000 veces al día y aproximadamente 42 millones al año. En una vida con duración normal, los latidos pueden alcanzar los 3000 millones.

El corazón y la sangre


En cada bombeo, las arterias dirigen la sangre oxigenada hacia los tejidos, donde se extraen los nutrientes que por medio de las venas retornan al corazón; éste se llena de sangre antes de cada latido y posteriormente se contrae para expulsarla. No hemos mencionado aún que el corazón también transporta los desechos que debe eliminar el organismo.

Para comprender un poco mejor la fragilidad del órgano situado en la cavidad torácica, cabe mencionar que no es una ni pocas las enfermedades que pueden derivarse del mal funcionamiento del corazón: en realidad, hay decenas de anomalías que disminuyen su capacidad para impulsar la sangre dentro del cuerpo.

Uno de los principales padecimientos en el corazón es la insuficiencia cardíaca; es decir, su incapacidad para bombear toda la sangre que demanda el organismo. Sus síntomas más comunes son sentir náuseas, fatiga, hinchazón de los pies y tobillos (por retención de líquidos), debilidad y respiración entrecortada.

El infarto


Aún más peligroso y dañino es el ataque al corazón o infarto, que generalmente ocurre cuando un coágulo bloquea el suministro de sangre y oxígeno: los efectos pueden resultar mortales. Algunas de sus manifestaciones iniciales son dolores o malestar en el pecho, los brazos, la espalda, la mandíbula, el cuello o el estómago; respiración entrecortada, transpiración, indigestión o náuseas, mareos y cansancio.

Todo lo dicho en los dos párrafos anteriores es prevenible si cuidamos el corazón: pero para ello debemos consumir menos grasas saturadas, o sea huevos, mantequilla, leche y otros lácteos sin descremar; por el contrario, las grasas no saturadas disminuyen los riesgos cardiovasculares. Éstas se encuentran en los aceites de girasol u oliva y en la margarina.

Además es beneficioso comer pescado azul, aguacate, frutas, verduras, fibra u otros productos integrales; al igual que el consumo de carne magra en sustitución de aquella con exceso de grasa. La comida al vapor o el horno es mucho más preferible que la frita o guisada y reducir las dosis de sal o azúcar también es provechoso para el organismo.

Cuidados para el corazón


Por último, evitar el tabaco, el alcohol y el estrés previene problemas cardíacos, que también pueden impedirse haciendo ejercicio aeróbico unos 30 minutos al día. Correr, los pilates, el fitness, el ciclismo, la natación o la práctica de otros deportes contribuye a que el corazón y el sistema circulatorio permanezcan activos.

Muchos seres humanos no prevenimos las enfermedades o reaccionamos tarde frente a ellas ya sea por temor, exceso de confianza, por negligencia o la razón que sea; no obstante, si se trata del corazón debemos visitar inmediatamente a un médico especialista puesto que es un músculo muy delicado y esencial en nuestro cuerpo. No olvidemos que es el órgano relacionado con un sentimiento fundamental en la vida: el amor.

Fuentes:
Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular
Kids Health
American Diabetes Association
lainformacion.com

  • On 29 septiembre, 2016